Gracias a la editorial por el ejemplar.
Cada seis meses. | Clara Duarte.| La Galera.
17.50. | 430 páginas. | Rústica con solapas.
Hana conoce a Ro. Ro conoce a Hana.
Hana es esta chica medio coreana que reparte los pedidos del wok de sus padres, y Ro aparece de pronto. Ro es alta como Madrid y las farolas. La historia de Hana y Ro empieza así: una pelea. Un supermercado. La puerta rota de un baño sucio. Un piano electrónico y ocho plantas con nombre. Es cutre y torpe, como todo, pero es bonita. Es normal. Hana piensa, durante ese verano: «esto podría durar para siempre».
Hana se duerme el 31 de agosto.
Cuando despierta, Ro no está. Ro no existe. Nadie la recuerda, nadie parece haberla conocido. Todo lo que tiene que ver con ella ha desaparecido, y la única que la recuerda ahora es Hana.
¿Cómo sería tu vida si solo existieses seis meses al año?
Libre de spoilers
★★★★★ (5/5)
«Los tenía verdes, o marrones, de mil colores; no hubiese podido adjudicarles uno. Adjudicarles uno habría sido simplificar, negar lo que eran. Hubiese sido quitarle los ojos».
Clara Duarte lo ha vuelto a hacer: el lector queda prendido de una historia llena de claroscuros, con una apasionante complejidad y una cautela expresiva que satisface una vez tras otra. La autora regresa tras su exitoso debut, Luna 174, una de mis mejores lecturas del 2019; no obstante, Cada seis meses deja atrás esa parte de ciencia ficción y se adentra en lo más recóndito de Madrid, de España, de referencias de lo más millenial que crean una historia con una ambientación muy cuidada, convirtiéndose en un personaje más.
No hay mucho que decir de la historia salvo aquello que señala la sinopsis. Más allá de eso, uno entraría en spoilers, y es por eso que es preferible que descubráis por vosotros mismos por qué es tan mágica esta historia. No obstante, se puede afirmar que Cada seis meses es una historia bonita, de esas que te ponen el vello de punta escena tras escena. Bebe algo de Cada día, de David Levithan, pero Clara Duarte pone su propia esencia y la historia se sabe más honesta, compleja y original. A pesar de ser una historia totalmente realista, el lector queda sorprendido de cada giro argumental que se produce, aceptándolo rápidamente por lo bien que encaja en la trama. No es una historia romántica, sino que va más allá de eso; va de quererse, va de los amigos que se convierten en familias, de lo más insólito. Capítulo tras capítulo, mes tras mes, Clara Duarte crea una historia mundana que gusta por cómo va perfilando con mucha atención a cada personaje, por cómo se introducen temas como el romance, las drogas, los estudios o el dolor por la pérdida. Sin duda, es un argumento muy bien trabajado, que del principio al final maravilla una y otra vez.

Los personajes están construidos de un modo sobresaliente. Por un lado, está Hana, la protagonista de esta historia. Desde el principio, cuenta con una voz muy particular, completa y muy acertada. Es una mezcla de humor, de sinceridad y de lamento en algún que otro pasaje de la novela. Sin lugar a dudas, es un personaje realizado con mucho mimo, y es por ello que se ve la complejidad que la rodea, esos claroscuros, esa evolución durante los meses que componen la novela. El lector no tiene dificultades para sentirse identificado con ella, enamorándose también de Ro. Por otro lado, sobresale Ro. No hay palabras para describir a este personaje. Es perfecto, asombroso... Clara Duarte sabe crear buenos personajes, no hay duda; hasta el menos importante está bien definido. Y Ro, con su protagonismo, enamora una vez tras otra, por ese enigma que la rodea, por cómo vamos conociéndola, desnudándola. Desde el primer momento, es particular, y lo es hasta el final, cuando el lector siente que este dúo protagonista, al igual que el de
Luna 174, va a permanecer siempre en su corazón. Cabe destacar que el resto de personajes, como Romeo, Adara o Álex, son una buena adhesión para no caer en la monotonía del romance, y gustan por esa singularidad que caracteriza a cada uno de los personajes de Clara Duarte.
En lo que respecta a la forma de escribir de Duarte, es pura poesía. Es lirismo. El lector se queda prendido de lo bien que escribe, de lo idónea que es cada palabra en el texto, de lo bien introducidas que están las referencias a España o al mundo millenial, desde películas hasta supermercados. Cada frase es un tesoro, un verso que hay que leer en voz alta para saborearlo, para sentirlo e interiorizarlo. Clara Duarte da una voz muy personal a Hanna, la protagonista, haciendo que su personaje se torne más real y más asombroso. Sus descripciones son largas, pero no se hacen lentas ni monótonas; ubican exactamente al lector, y lo embelesan por esa singularidad del pulcro estilo. Eso sí: los diálogos son su fuerte. Es ahí donde se ve la voz de cada personaje, donde se entrevé su alegría o pena, donde afloran todos sus sentimientos. Cada párrafo es simple magia, desde las descripciones de cómo es Ro o ese halo tan independiente que la caracteriza.
Cada seis meses es, de lejos, uno de los mejores libros que el lector se va a encontrar en librerías. Cuenta con todo lo necesario para que sea una lectura adictiva e inolvidable: un romance desenfrenado y singular, una trama de misterio y magia que gusta por lo bien hilado que está, y unas amistades que surgen y que pueden con todo. La trama, llena de giros inesperados, presenta un romance enternecedor y también señala una evolución admirable en cada una de las protagonistas. Estas funcionan muy bien, llenando la historia de vitalidad y alegría. Además, el estilo de la autora, bello de por sí, dota a la historia de poesía y magia. Es un gusto leer una y otra vez a Clara Duarte. Con Cada seis meses, se ha convertido en una de las narradoras españolas más mágicas, óptimas e inolvidables.